Las familias reconstituidas, aunque puedan parecer una tendencia reciente, han existido de diversas formas a lo largo de la historia. Es un modelo familiar que surge cuando uno o ambos miembros de una pareja aportan hijos de relaciones previas.
La clínica Tranquilamente, un referente en el ámbito de la salud mental, se ha destacado por su enfoque holístico en el cuidado de las familias. Su equipo de profesionales, con extensa formación en psicoterapia y psiquiatría, nos ofrecen su perspectiva al respecto.
Todos ellos coinciden en no centrarse solo en valorar los aspectos negativos de la separación, sino también los aspectos positivos que puede conllevar esta decisión si es tomada desde la calma y el cuidado por parte de los adultos.
La Dra. Encarna Domínguez Ballesteros, Psiquiatra Infantil y Neuróloga explica:
Es bien conocido que una separación parental puede tener efectos negativos si los padres no mantienen una buena comunicación y relación de confianza. La falta de límites y la manipulación de los hijos afectan su bienestar emocional. Si los niños son usados para vengarse o uno de los padres impide que el otro cumpla su rol, se crea un ambiente dañino para los menores.
Sin embargo, no todo lo relacionado con la separación es negativo. De hecho, el impacto positivo que tiene la separación en el niño, cuando se lleva a cabo de manera saludable, es notable. En muchos casos, los niños pueden verse más beneficiados al tener unos padres separados y felices que a vivir bajo el mismo techo en una relación conflictiva e infeliz. La buena comunicación y el respeto mutuo entre los padres pueden ofrecer un ambiente mucho más saludable que el de una convivencia llena de tensiones y falta de entendimiento.
Existen numerosos casos en los que los niños crecen de manera positiva y emocionalmente equilibrada cuando sus padres se separan. En estos casos, los padres logran gestionar su relación de manera sana, lo cual repercute de forma favorable en el bienestar de los menores.
Cuando los progenitores son capaces de establecer una relación más equilibrada y sana, aunque ya no vivan juntos, los niños pueden sentirse más seguros y emocionalmente equilibrados.
1. Desde el punto de vista psicológico, ¿qué impacto puede tener en los niños ser criados por dos adultos que no tienen ya una relación de pareja entre ellos?
El bienestar infantil es especialmente sensible a las condiciones de interacción dentro de la familia. Las emociones y comportamientos de los niños se ven influenciados por la forma en la que los progenitores y cuidadores principales gestionan sus propias emociones y las relaciones dentro del hogar.
Por ello queremos enfocar esta nueva situación familiar no solo como una pérdida de la estabilidad previa del niño, sino también como una oportunidad de crecimiento y fortalecimiento cuando los adultos que acompañan al niño lo hacen de una manera coherente y responsable, explica el Dr. Georgios Kollias, psiquiatra infantil y psicoterapeuta familiar.
Los niños así pueden encontrar en la nueva pareja de sus padres un modelo diferente de adulto responsable y ofrecerle una red más amplia de apoyo afectivo.
Las rivalidades y celos con los hermanastros son desafíos comunes, pero también puede ser una oportunidad de crecimiento y maduración para los menores del hogar si los adultos les acompañan en el reto de resolver estos conflictos.
2. ¿Cuáles son los principales retos emocionales y psicológicos para un padre o madre al compartir la crianza con una persona que no eligió como pareja?
Cuando una pareja se separa, pueden surgir sentimientos de rivalidad, ya que se percibe a la nueva pareja como un elemento ajeno o incluso un «enemigo». Sin embargo, por el bienestar de los hijos, es esencial comprender que esa nueva persona no es un adversario, sino un aliado en el proceso educativo, cuya presencia puede ser beneficiosa si se integra adecuadamente en el equipo de crianza, explica la Dra. Encarna Domínguez Ballesteros.
En muchos casos, este nuevo integrante puede aportar una perspectiva fresca y constructiva en la comunicación y la gestión de la crianza. Con el tiempo, esta figura externa puede convertirse en un puente para una relación más fluida y positiva entre los padres.
Por lo tanto, la aceptación e integración de este nuevo miembro como parte del equipo educativo es esencial para lograr una educación coherente y unificada para los niños.
La Dra. Leticia Muñoz García-Largo (psiquiatra y psicoterapeuta experta en resiliencia) toma la palabra:
Sin embargo, es crucial que la nueva pareja entienda claramente su papel dentro de la familia. La nueva pareja debe mantenerse en un segundo plano, sin tratar de sustituir la autoridad parental. Es importante que su enfoque no sea el de «yo soy tu padre» o «yo soy tu madre», sino más bien el de un apoyo complementario, respetuoso y solidario en la crianza de los hijos.
Independientemente de los conflictos que puedan existir en la relación entre los adultos, la figura materna/paterna debe ser respetada.
Cuando la nueva pareja no reconoce que la madre/el padre tiene un rol irremplazable, pueden surgir luchas de poder que no solo afectarán a la relación de la nueva pareja, sino también el bienestar de los hijos.
Por lo tanto, son dos roles claramente diferenciados. Cuanto más se comprenda esta distinción, más saludable será la convivencia y la crianza de los niños, creando un ambiente donde todos los miembros se sientan valorados y respetados.
3. ¿Qué estrategias pueden ayudar a mantener una convivencia sana y funcional cuando los estilos de crianza son muy diferentes entre los adultos a cargo?
Los estilos de crianza no son el problema, pueden ser muy distintos y aun así ser compatibles y no crear confusión en el niño siempre y cuando se priorice el bienestar emocional del niño con respecto a patrones rígidos de crianza. Por ejemplo, un papá puede dar la prioridad a los deportes o las relaciones sociales, y la madre centrarse más en la disciplina y la formación académica. Pero esto no genera confusión o contradicción alguna. Sin embargo, cuando se utiliza a los hijos como elemento de daño a la ex pareja, “¿Qué en casa de tu madre no te dejan la tecnología? Pues en mi casa vas a tener barra libre de tecnología”, los principales perjudicados serán los hijos. Esta decisión está tomada con el objetivo de fastidiar al otro progenitor, por encima de cuidar a los menores. Frecuentemente cuando los estilos de crianza están radicalizados puede que alguno de los dos progenitores esté utilizando al niño como elemento de venganza o como arma arrojadiza para hacer daño al otro progenitor. Los estilos de crianza se pueden compatibilizar bien si no usamos a los niños para hacer sufrir a la otra persona, evitando esta visión cosificadora del niño, que se convierte para uno o ambos padres en un elemento de poder.
4. En situaciones de conflicto entre los cuidadores, ¿cómo se puede proteger el bienestar emocional de los hijos sin generarles una lealtad dividida?
En contextos de conflicto entre los cuidadores, es fundamental velar por el bienestar emocional de los hijos, evitando generarles una lealtad dividida.
Es importante garantizar el derecho fundamental de los menores a relacionarse adecuadamente tanto con su padre como con su madre manteniendo todos sus vínculos. En ocasiones hay situaciones en las que existen obstaculizaciones por parte de uno de los progenitores a las relaciones de sus hijos con el otro progenitor, que puede desembocar en el llamado síndrome de alienación parental, una forma de maltrato infantil muy sutil que puede producir un grave daño en el bienestar y desarrollo emocional del menor. El problema surge por tanto no por el hecho de que los padres, responsablemente, decidan poner fin a su vida en común, sino cuando se hacen partícipes a sus hijos de los conflictos que ha generado la separación. De esa manera los niños se ven inmersos en los problemas de los adultos, tomando partido en el conflicto y resultando muy dañados emocionalmente de las disputas de los mayores.
En el Reino Unido, existe un equipo denominado Safeguarding Team, compuesto por profesionales de salud mental y servicios sociales, disponible para todas las personas que puedan encontrarse en situaciones de vulnerabilidad, como discapacitados, ancianos, niños, mujeres embarazadas y migrantes. Este equipo no solo es accesible a los profesionales, sino también a cualquier persona que pueda observar una situación de riesgo, ya sea en la calle, en el colegio o en cualquier otro entorno, explica la Dra. Encarna Domínguez Ballesteros.
Este equipo se encarga de recibir información sobre situaciones que puedan poner en peligro el bienestar de los menores. Por ejemplo, si alguien presencia un niño siendo zarandeado o una discusión violenta entre adultos, se puede reportar directamente a este equipo, que opera en el centro de salud de la zona. A diferencia de otros servicios, el Safeguarding Team está disponible tanto para los profesionales como para los ciudadanos comunes, funcionando como un recurso accesible en la comunidad.
Tanto la Dra. Domínguez Ballesteros como su marido, el Dr. Javier López-Moriñigo, también psiquiatra e investigador, hablan de su experiencia durante los años que ejercieron su profesión en Reino Unido:
En el ámbito educativo, los niños son conscientes de las situaciones que vulneran sus derechos y su salud mental. En muchos casos, los propios menores recurren a este equipo cuando sienten que su bienestar está siendo comprometido, como cuando se encuentran atrapados en un conflicto de lealtades entre sus padres. Por ejemplo, si un niño desea acudir al psicólogo pero uno de los progenitores se opone, el propio niño acude al Safeguarding Team, quien interviene para asegurar que el menor reciba la atención que necesita. En España, no existe un recurso equivalente a este equipo, lo que limita la protección directa de los derechos de los menores.
Además, en el sistema legal español, la falta de intervención en casos de alta conflictividad familiar es notable. Las pautas de convivencia establecidas por los jueces son a menudo demasiado laxas, y no se brinda suficiente apoyo en situaciones donde los menores se encuentran en riesgo, como en casos de maltrato.
Todos los psiquiatras del centro están de acuerdo en que los derechos del menor deberían ser siempre priorizados por encima de los derechos de los adultos.
La Dra. Domínguez Ballesteros y el Dr. López-Moriñigo continúan ejemplificando situaciones en las que el sistema británico presta mayor protección al menor:
En el sistema inglés, si un niño no asiste a una consulta médica o psicológica por dos ocasiones consecutivas, el Safeguarding Team recibe una notificación para investigar el motivo de la falta de asistencia. Si la razón es una posible negligencia parental, el equipo se encarga de realizar una investigación. En España, sin embargo, si un menor no asiste a las consultas, el caso se cierra sin mayores investigaciones, lo que puede resultar en que un niño en situación de vulnerabilidad no reciba la atención que necesita.
5. ¿Qué consejos daría para construir una relación de respeto y cooperación con la persona con la que se comparte la crianza, aunque no haya una conexión afectiva o romántica?
Una relación de pareja puede romperse, pero la relación de padres persiste, incluso cuando los progenitores ya no mantengan el contacto. La responsabilidad como padres debe ser prioritaria por encima de cualquier otra consideración, ya que es el vínculo más importante y duradero, explica la Dra. Muñoz.
La verdadera responsabilidad como padres radica en resolver los conflictos de manera madura y poner las necesidades de los hijos por encima de las disputas personales.
Los sentimientos de rechazo, rencor o decepción que uno quizás sienta hacia su expareja pueden coexistir con el sentimiento de profundo agradecimiento a esa persona que le ha dado lo más importante de la vida, que son sus hijos. Nadie podrá darles algo más valioso que su descendencia.
Lo cierto es que ambos decidieron tener hijos, y esa decisión implica la responsabilidad de mantener su bienestar por encima de cualquier diferencia personal, añade la Dra. Torres.
Cuando uno de los padres descuida sus responsabilidades paternales por enfocarse en la relación de pareja, los riesgos para los hijos aumentan considerablemente. Este desinterés por cumplir el rol parental puede causarles un daño profundo, ya que los hijos dependen de una crianza coherente y responsable, independientemente de la situación sentimental de los adultos.
Cuando los roles no están bien diferenciados, surgen luchas innecesarias que se convierten en armas arrojadizas. Acusar al otro de abusos o de comportamientos dañinos solo envenena la relación y no ayuda a la crianza de los hijos. Es fundamental que ambos padres reconozcan la diferencia entre su relación de pareja y su responsabilidad como progenitores. Aunque exista rechazo u odio hacia la figura de la ex pareja, debe primar la cooperación como padres de un hijo en común.
7. Has vivido algún caso en consulta relacionado con este tipo de situaciones?
En la consulta, los psiquiatras del centro Tranquilamente afirman haber atendido innumerables casos relacionados con situaciones de separación y sus efectos en los menores. Cada uno de ellos tiene historias y aprendizajes que resaltar cuando se trata de la complejidad de las relaciones parentales en contextos conflictivos.
La Dra. Lucía Torres, psiquiatra y directora médica del centro, comparte su experiencia al respecto:
«Si tuviera que resumir mi aprendizaje a lo largo de los años en este tipo de situaciones, diría que uno de los efectos más nocivos para los niños ocurre cuando uno de los progenitores se involucra en una ‘guerra’ emocional durante la separación. Este comportamiento, motivado por el odio y el rencor hacia la expareja, anteponiendo estos sentimientos al amor y la responsabilidad de velar por el bienestar de los hijos, tiene consecuencias directas en la estabilidad emocional del menor», señala la Dra. Torres.
Sin embargo, la Dra. Torres también destaca la importancia crucial de contar con al menos una figura parental protectora e íntegra en estos momentos. «Cuando uno de los progenitores mantiene un papel equilibrado, desde el amor, la protección y el cuidado, eso se convierte en un salvavidas emocional para el niño. La coherencia con la que el adulto maneja las situaciones cotidianas y los conflictos es clave para que el niño desarrolle las herramientas necesarias para crecer como una persona íntegra y emocionalmente sana.»
Además, enfatiza la importancia de ser un modelo adulto que eduque en el respeto y el amor: «El valor inconmensurable de contar con una figura parental que sea coherente, que acompañe con amor (incluso en las situaciones más conflictivas y complejas) y que sea capaz de priorizar el bienestar del menor por encima de otras emociones, es lo que garantiza que el niño pueda desarrollarse en un ambiente emocionalmente saludable.»
Estas palabras reflejan el valor de crear un entorno seguro y amoroso, incluso durante momentos de gran conflicto y de forma unilateral, para que los niños puedan superar las adversidades y crecer de manera estable y positiva.
8. Se deberían establecer límites a las nuevas parejas para que no interfieran en la educación de nuestros hijos?
Es importante que la nueva pareja comprenda que la persona que acaba de conocer es padre/madre, y esta condición coloca a sus hijos como su prioridad. Antes de ser pareja, ya es padre o madre, y ese compromiso fundamental con la crianza de sus hijos es lo primero, explica la Dra. Leticia Muñoz.
Si bien la relación de pareja es indudablemente importante, la responsabilidad de ser progenitor no debe descuidarse ni verse relegada por atender exclusivamente o prioritariamente las necesidades de la pareja.
El equilibrio entre ambos roles es esencial, pero nunca debe anteponerse el bienestar de la relación de pareja al de los hijos. Por lo tanto, la nueva pareja ha de asumir que las necesidades emocionales y psicológicas de los niños siempre estarán por encima de cualquier otro aspecto personal o de pareja.
Esto implica que la nueva pareja acepte que la relación sentimental se inicia de una manera condicionada por la presencia de unos hijos a los que se les debe priorizar.
De no asumir esto, las nuevas parejas podrían entrar en rivalidad con los hijos. Esta situación no conduciría más que a una fuente de malestar para todos los miembros del sistema, incluidos los menores.
Conclusión
Las familias reconstituidas son una realidad que, lejos de ser un modelo problemático, representa una oportunidad para aprender a vivir en equilibrio y resiliencia. En lugar de ver las diferencias y desafíos como obstáculos, es necesario comprender que, con el respeto adecuado a los roles de cada miembro, estas familias pueden ofrecer experiencias positivas y enriquecedoras. La clave está en el respeto mutuo, la adaptación constante y la prioridad hacia el bienestar de los hijos.
Los especialistas de la clínica Tranquilamente invitan a todas las familias a reflexionar sobre el impacto que tienen sus relaciones cotidianas en el desarrollo emocional de los niños, y a buscar apoyo profesional cuando lo necesiten. La salud mental es un derecho que debe ser cuidado, y su protección empieza en casa, con un compromiso de cuidado y apoyo al menor y al resto de miembros familiares.
Lucía Torres – Psiquiatra y directora médica en Tranquilamente.
Georgios Kollias – Psiquiatra en Tranquilamente.
Leticia Muñoz – Psiquiatra en Tranquilamente.
Encarna Domínguez – Psiquiatra y Neuróloga en Tranquilamente.
